Test de memoria después de dos operaciones de cerebro: sudé repitiendo palabras
Esta semana me hicieron un test de memoria.
Nada del otro mundo: repetir palabras, repetir números, seguir una secuencia. El tipo de cosa que un crío de ocho años hace sin sudar.
Yo sudé.
(Literal. Sudor de verdad. Si alguna vez te dicen que un test de memoria es "rutinario", que te lo digan después de dos operaciones de cerebro y a ver si sigue pareciéndolo.)
Por fuera parezco el de siempre. Hablo, organizo, hago bromas, llevo una vida que a cualquiera le parecería completamente normal. Lo que no se ve es la cantidad de procesos que monto cada día para que eso funcione. Notas. Repeticiones mentales. Rutinas fijas para no depender de recordar nada en el momento.
Soy un tío con la memoria parcheada que ha aprendido a parecer que no la tiene parcheada.
Y aun con todos los parches, hubo preguntas en ese test donde simplemente perdí el ritmo. Una palabra que tenía hace diez segundos y que, de repente, no estaba.
No te voy a montar aquí una moraleja bonita. Lo que sí te digo es esto: si alguien parece que lo lleva todo bien, no significa que no esté sudando por dentro para conseguirlo.
Yo cada día sudo un poco. Solo que ya no se nota en la camisa.
— Roger